17 abril, 2019

Las iglesias y la educación pública

La edila del Frente Social y Popular, Celeste Lepratti, convocó a un debate sobre la injerencia de esas instituciones en la vida social, política y cultural.

La actividad se llevó a cabo el martes 16 de abril en el salón “Puerto Argentino” y contó con la la participación de la diputada provincial de Igualdad y Participación, Silvia Augsburger; el delegado seccional de la Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amasfé) Rosario, Gustavo Terés; la antropóloga Verónica López, y la historiadora Marianela Scocco.

En la mesa de debate no faltaron los pañuelos naranja y verde, íconos de la lucha por la separación de la Iglesia y el Estado, y por la legalización del aborto, respectivamente.

En la presentación, Lepratti planteó la necesidad de “dar continuidad a un debate que se mantiene abierto y estar involucrados a través del aporte de opiniones”.

La edila del FsyP es autora de un proyecto aprobado en noviembre de 2018 que plantea retirar símbolos e imágenes religiosas en espacios comunes de escuelas y hospitales públicos de la ciudad.

Durante su intervención, Lepratti destacó también “la influencia que tuvieron las iglesias en el reconocimiento de derechos y la posibilidad de acceso a mayor igualdad”.

Batallas perdidas, batallas ganadas

Augsburger recordó hitos legislativos fundamentales de la democracia contemporánea como lo fueron la aprobación del divorcio vincular en 1987 y el matrimonio igualitario, en 2010.

Además de citar las luchas “ganadas” mencionó aquellas recientes que se perdieron como no incluir el concepto de laicidad en la ley de educación nacional, en 2006, y que permitió que en escuelas de Salta se impartiera educación religiosa ; y la nueva versión del Código Civil y Comercial de la Nación, aprobado en 2015, donde “se sostuvo el privilegio de la Iglesia Católica” con respecto a su injerencia sobre el Estado.

La diputada señaló las distintas situaciones adonde destacó “la presión ejercida” por esa institución al “obstaculizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y su oposición a la Educación Sexual Integral (ESI)”; además de su intervención través de la figura legal del objetor de conciencia.

A nivel provincial, consideró que “la Iglesia hizo lobby a través de la presentación realizada por obispos en el Senado oponiéndose al capítulo que incluía la ESI” en el proyecto de la ley de educación santafesina que sí obtuvo media sanción en la Cámara baja.

La legisladora por Igualdad y Participación es autora de diferentes iniciativas vinculadas a la paridad entre varones y mujeres, promoción de derechos de la diversidad sexual, legalización del aborto, lenguaje no sexista, entre otras.

Por su parte, Terés opinó sobre el “fuerte control social que viene ejerciendo la Iglesia en el desarrollo histórico” y rememoró el debate que se generó hace años con la postura de impartir instrucción religiosa fuera del horario escolar, “una disputa fuerte que involucró a grupos del liberalismo pedagógico”.

El educador y gremialista alineado con la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) enfatizó la trascendencia de la ley N° 1.420, aprobada en 1880, y las luchas por la Reforma de 1918.

Además, apuntó a distintos momentos en que se avivó el debate social y político como el proyecto de incluir la educación sexual en la currícula escolar, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y el derecho a decidir, entre otros.

“Hay que recuperar la discusión sobre el laicismo”, dijo y planteó que el debate debe involucrar “a los sectores de la izquierda y el progresismo”.

Poder e influencia

Desde una perspectiva historiográfica, Scocco se refirió a la separación de la Iglesia y el Estado.

Si bien reconoció el “anhelo por dejar que el Estado siga financiando un culto”, una vez que se logre ese objetivo, la Iglesia “va a a seguir participando a nivel cultural” y los cultos “seguirán interviniendo en el debate como actores políticos”.

También reconoció la necesidad de diferenciar las distintas vertientes de pensamiento religioso entre las que citó a Católicas por el Derecho a Decidir y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, que se manifiestan a favor de la legalización y despenalización del aborto.

Desde otra mirada y a través de datos estadísticos, López –quien integra la Asociación de Antropología de Rosario– mostró como la institución católica fue perdiendo acólitos en las últimas décadas.

Aunque sí reconoció que “persiste una incidencia de la Iglesia que está naturalizada”, en tanto “sigue manteniendo su poder hacia el interior del Estado”.

Entre los presentes, asistió el ex concejal Pablo Colono y la ex diputada provincial Lucrecia Aranda.