12 mayo, 2026

LISANDRO DE LA TORRE Y SU CIUDAD NATAL

Desde la fundación de la Liga del Sur hasta su legado en las instituciones y espacios públicos de Rosario, se revela la dimensión local de una figura política que proyectó su influencia a escala nacional.

Aunque el acercamiento de Lisandro de la Torre a las ideas del radicalismo nació y se extinguió en Buenos Aires, Rosario siempre estuvo cerca: en 1893 había sido un actor vital del comando radical que copó la Jefatura Política en la revuelta contra el poder conservador. Y aunque su trayectoria personal estuvo siempre por encima de la arena política local, enfocado en el ámbito provincial y proyectado a lo nacional, siempre fue desde la defensa de su patria chica y no solo desde lo discursivo. Especialmente con la fundación de la Liga del Sur, una fuerza netamente localista pero de representación regional, enfocado como un partido político moderno e impersonal (al menos en la intención) al estilo de los partidos estadounidenses, con una plataforma política que expresaba el sentir de sus bases.

UN LÍDER DEL FUTURO.
Ya en las primeras elecciones abiertas municipales a concejales, en 1909, el triunfo liguista sobre el partido Comité de Comercio e Industria habilitó un control por mayoría del Concejo Deliberante, que llevaría a los ediles que respondían a De la Torre aprobar un nuevo reglamento electoral, que permitió por primera vez en Santa Fe la participación de las minorías mediante el sistema de lista incompleta. A la par con la intensa personalidad de De la Torre la manera de conducir tanto la Liga del Sur como después el Partido Demócrata Progresista (PDP) lindaba con el autoritarismo, sin dudas un elemento central a la hora de mantener la adhesión de sus militantes y sostener el espacio tras cada uno de los distintos fracasos electorales que le tocaría atravesar. Desde ese precepto el Fiscal de la Patria siempre enarboló la bandera de la necesidad de ser alternativa al pasado, con más convicción que resultados. “Después de la disolución de los antiguos partidos, participamos del deseo general de crear uno nuevo, no para que haga vivir situaciones y partidos del pasado, sino que inspirados en la alta tradición del espíritu argentino, pueda armonizar con las exigencias presentes y futuras de nuestra sociedad, todo lo que debe ser conservado como vínculo de solidaridad entre las anteriores y las nuevas generaciones”, diría en 1914, en el nacimiento del PDP. 

RECONOCIMIENTO TARDÍO.
Aunque es conocido el destrato de dejar su tumba a un lado, por fuera del trazado general del mayor camposanto local, cierta reivindicación llegaría recién en el siglo XXI: en 2006 desde la municipalidad se reconoció su dimensión al incluirlo por fin en el Paseo de los Ilustres, un espacio que recuerda a los protagonistas de la historia rosarina. Además, el Concejo Municipal también aportará a esa enmienda necesaria a semejante figura con la declaración de Ciudadano Ilustre Post Mortem en 2014 y la imposición del nombre de Lisandro de la Torre al Salón de los Acuerdos del Palacio Vasallo. Otros espacios e instituciones que lo recuerdan son la Escuela de Enseñanza Media N° 404 al igual que una sala exclusiva del Museo Julio Marc; una calle, entre Solís y Rouillon, que desemboca en bulevar Seguí; y un museo en la sede partidaria del Partido Demócrata Progresista, en Entre Ríos al 1400, además del consabido nombre oficial del barrio conocido popularmente como Arroyito, en la zona norte de la ciudad. 

Sucesos Rosarinos, N°43